PE SADILLAS

 

Las pesadillas sin duda tienen mala fama y, por lo general, van asociadas con situaciones traumáticas que provocan miedo y rechazo. Una de las pesadillas más frecuentes es la de caer al vacío, cuya sensación de vértigo y angustia provoca un brusco despertar acompañado de una desagradable sensación. Esta pesadilla suele darse cuando falla la seguridad o la estabilidad en las circunstancias del entorno. Un trabajo precario, por ejemplo, o una fuerte decepción, puede provocar este tipo de sueños que indican que la base que nos sostiene ya sea económica o sentimental, puede tambalearse y desaparecer.

 

Asimismo, huir de oscuros perseguidores es otra pesadilla más o menos común que pone de manifiesto la existencia de temores y complejos no superados, pues a menudo, quien nos persigue en sueños son los propios miedos e inseguridades. A este respecto, un sueño que también resulta frecuente, es cuando se quiere echar a correr para huir de algo pero no se puede, se intenta correr con todo el esfuerzo que ello supone, pero no conseguimos movernos del sitio. En estos casos, el sueño además de advertirnos sobre temores ocultos que nos limitan, nos dice también que no debemos huir ni intentar escapar de ellos, y que lo mejor sería hacerles frente para saber exactamente de quien o de qué se trata y por que huimos. Ver en sueños cara a cara al supuesto perseguidor, puede llegar a ser revelador.

 

Aunque a veces, entrando ya en el terreno del plano astral, los perseguidores y los encuentros desagradables que provocan pánico y un agitado despertar, pueden deberse a la cercanía o contacto con seres del bajo astral. Estas pesadillas suelen darse en momentos que, por diferentes causas, nos encontramos bajos de moral, con preocupaciones obsesivas, o durmiendo en lugares, viajando por ejemplo, donde hay malas vibraciones.     

 

Pero también las pesadillas, igual que los sueños compensatorios, tienen su función terapéutica, especialmente en los casos de accidentes y traumas que provocan estados de shock. La función del sueño-pesadilla en este caso, consiste en paliar el sufrimiento recreando en sueños las imágenes vividas de forma cada vez más atenuada, e incluyendo elementos nuevos que dispersen la atención hacia otros detalles y personas.

Por último, hay también otros factores físicos que, alterando el normal funcionamiento del organismo, producen sueños-pesadilla que se experimentan con gran realismo. Esto ocurre cuando se padece alguna enfermedad con prolongados estados febriles, o se está bajo el efecto de alguna medicación.

 

Por otra parte, hay sueños agobiantes que sin llegar a la categoría de pesadilla, si causan desasosiego, y también alivio al despertar y comprobar que sólo se estaba soñando. Ejemplos de estos sueños agobiantes, es encontrarse perdido en calles desconocidas que desembocan unas en otras y nunca se acaban, o perderse en el metro pasando por estaciones cuyos nombre nos resultan extraños y nuevos.

 

Otras veces el sueño se desarrolla en la propia casa, cuya puerta no podemos cerrar y vemos que se nos llena de gente que incordia y revuelve.

 

En el primer caso el símbolo del sueño nos lleva fuera, en calles o trasportes, indicando que social o laboralmente nos movemos en terrenos confusos, que nos obligarán a improvisar o agudizar los recursos.

 

Y en el segundo caso tratándose de la propia casa, será nuestro mundo interior el que no encuentra la paz o la intimidad que desea.