SO ÑAR MÁS Y MEJOR

 CONSEJOS
 EL DIARIO
 ALMOHADA

 

 

 

 

 

 

Siempre hay sueños se recuerdan con claridad al despertar, y ese recuerdo se mantiene en la memoria aunque pasen los años. Otros sueños van más allá, son más intensos y se viven como experiencias reales que provocan un brusco despertar, incluso algunos de ellos son premoniciones o sueños proféticos que se cumplen un tiempo después. Pero, por lo general, el recuerdo de los sueños es fugaz y se evapora con facilidad. A veces, nos despertamos recordando un sueño y, en fracciones de segundos, incomprensiblemente, ya lo hemos olvidado. Sólo nos queda la sensación de haber soñado con algo que prometía ser interesante...  pero... ¿con qué exactamente?.

 

Hay que procurar "grabar” los sueños en la memoria consciente lo antes posible, mientras  su recuerdo permanece, y la mejor forma de hacerlo es escribir a grandes rasgos la trama principal y algún que otro detalle destacado que haya llamado la atención. En este sentido, siempre que se habla de mejorar el recuerdo de  los sueños, se aconseja la misma regla de oro: Tener a mano lápiz y papel, cuanto más cerca de la cama mejor, para utilizarlo al despertar y apuntar con rapidez lo que se recuerde de los recientes sueños. Y si se trata de un cuaderno de tapas duras en el que podamos apoyarnos sin necesidad de levantarnos, mejor. Insistimos en la importancia de escribir lo soñado cuanto antes, porque cada segundo que pasa, cada mirada a nuestro alrededor, cada pensamiento ajeno al sueño, irán borrando la frágil memoria que mantenemos de él y lo perderemos. Por otra parte, la imagen del cuaderno abierto, mostrando la disponibilidad de su hoja en blanco, debería ser una de las últimas cosas que miremos al apagar la luz, pues nuestra memoria la retendría junto con la intención de darle utilidad a la mañana siguiente.

 

Pero además, para que el trabajo con los sueño salga bien y resulte de utilidad,  conviene establecer un método y mantener cierta disciplina.